Mi primera crítica a la yugular, en LFO

Cuando los Coyotes salieron de la imprenta y empezaron a recorrer mundo, fueron cosechando críticas que, si seguís este blog mío tan abandonado (cosa que prometo cambiar), fueron por lo general generosísimas. Pero claro, primero a uno le comentan conocidos, gente del círculo próximo, pero luego el libro se fue alejando y, cuando me lo criticaba gente absolutamente desconocida, me hice al a idea de que por fin me llegaría una crítica negativa. No fue así, todo el mundo siguió empeñado en echarle flores, y yo, en mi ansia de llevarme algún palo, por decir que me había llevado uno y poder por fin ejercer mi deporte favorito, que es quejarme, me desesperé un poco.

Pero no pasa nada: finalmente mi tocayo David Martínez ha venido al rescate y me ha dado mis primeros capones (aunque que nadie vaya a verme sangrar allí: no es que la crítica se resuma en “vaya puta basura de libro”, sólo, insisto, en que recojo allí mis primeros bofetones) en su blog, LFO, donde dice cosas como:

Para tratarse de una opera prima, la escritura es generalmente sólida. Da algunos bandazos entre la peóetica y la búsqueda de expresiones impactantes que no terminan de encajar bien en unos relatos que piden un lenguaje más llano, más cercano a la crudeza de lo que se narra. En este sentido, el tratamiento de la violencia y del sexo se ven afectados negativamente, ya que no terminan de dar ese salto que te haga estremecerte ante tanta barbarie.

Yo asiento: es cierto que a veces se me fue la mano del embadurnamiento excesivo, y quiero pensar que eso es lo que pasa por juntar cuentos escritos a lo largo de cuatro años. Lo de las escenas de violencia duele, pero tomo nota. Lo que no termino de entender es lo de las escenas de sexo, porque yo juraría no haber escrito ninguna. Voy a tener que releerme.

David se despide aclarando que pese a conocerme desde hace ya muchos años ha intentado ser objetivo. Yo hago lo propio asegurándole, desde aquí, que la próxima vez que vaya por la Costa Brava me llevaré el Colt. O quizá fuera mejor un duelo con sables, y le hacemos un homenaje a Los detectives salvajes, novela que, sospecho, nos ha cambiado la vida a ambos.

La crítica completa, aquí.

(Postdata: David, si me lees, por lo que más quieras, consigue el Of Breath and Bone de Be’lakor. ¡Hasta sueño con ese disco!)