Carlos Castán y yo, reseñados a dúo en Otro Lunes

Decir que Ainize Salaberri, de Granite & Rainbow, es una fan entusiasta de los Coyotes no es sorpresa para nadie: ya lo dejó claro en su día. Difícil tenía yo agradecerle aquella crítica, pero la tarea se vuelve titánica después de que haya escrito esta otra reseña en la que comparto cartel con nada más y nada menos que el señor Carlos Castán, escritor a quien conozco y envidio de mala manera. Ainize habla de Polvo en los ojos, de Carlos, y de Manual para coyotes, y dice:

Carlos Castán propone un viaje por ese desierto que es la aspereza humana, e intenta demostrar que más allá de lo indigno que resulta en ocasiones ser humano, hay esperanza. Quizás. David Ruiz, como Castán, intenta demostrar también que, tras la máscara de imperturbabilidad, las lágrimas pueden enseñarle al miedo una lección muy valiosa.

David Ruiz: «Matar a alguien es dejar de ser tú, y ser quienes ellos –y señaló de nuevo con el revólver hacia la puerta, un hueco en la noche y la tormenta– sueñan con ser, en las fantasías de los sueños de sus míseras putas vidas.»

Carlos Castán: «Lloró como llora un hombre que sabe que va a matar.»

La reseña completa, aquí: lo que yo pierdo no lo perderás tú jamás.

Carlos Castán, por cierto, tiene el honor de figurar en mi panteón privado como el autor con el mejor principio de cuento que he leído en los últimos años. Lo afirmo, y aporto la prueba. Si alguien se opone, nos vemos tras la tapia del cementerio con un Colt al cinto.