Mi Olimpo privado de baterías

0. Disclaimer, disculpa y declaración de intenciones

Bueno, apuntad esta fecha, porque hoy va a ser el día en que pierda a los pocos lectores que le quedan a este blog (concretamente, y que yo sepa, dos): he estado pensando y creo que pocas reglas pueden establecerse para espantar lectores que no vaya yo a ir cumpliendo a rajatabla.

Voy a escribir algo no corto, con un montón de vídeos muy largos, musicales encima y de una música que no os gusta, o que a priori, diréis, “¡no nos gusta!”

Como sois dos, ya os pediré perdón en privado.

Todo esto viene del trabajo. Tengo allí un compañero que toca la batería. Me enteré hace poco, y como a mí me encanta la batería, pese a que ni la toque, ni pueda tocarla como ya me gustaría a mí tocarla, y por tanto no pretendo tocarla, pues le pregunté “ah, ¿y conoces a Mike Portnoy?”

Me dijo que no, y luego me dijo que se lo recordase, para que lo viera. Yo iba a ponerle un whatsapp y dejarle en paz, pero luego pensé en que un enlace de whatsapp es algo que se suele abrir en el móvil, y no en un ordenador, y bueno, si algún lector en la sala sabe algo de Mike Portnoy estará de acuerdo en que no es para verle un momentito, porque los grupos en los que ha tocado no se distinguen, precisamente, por hacer temitas cortos y sencillos de un par de minutitos.

Así que aprovecho para ponerle los vídeos así, para poder pasarle sólo una URL facilita y quizá hacerle sentirse moralmente obligado a leerme (de ser así, Jesús, ¡cómprame el libro, o la próxima vez que tengas un problema en SQL con un CASE WHEN te va ayudar tu padre!), y ya que estoy aquí en casa, escribo en zapatillas y la Muchacha se ha ido al teatro, con lo que sólo los cimientos del edificio pueden quejarse de cómo tengo puesto el volumen de la música mientras escribo, añado a Portnoy mis otros dos baterías favoritos y me monto este recoleto Top 3.

Sólo me queda decirles a los dos lectores ocasionales que huyan de la pereza y le den al play y que voy a tener la amabilidad de recorrer el Top 3 no en el orden en que yo les pondría, sino de más digerible para el profano a probablemente más indigesto, así que empezamos por Portnoy. A Mike Portnoy hay que verlo por lo menos una vez en la vida. ¿Por qué? Porque es el mejor. Y lo puede probar:

1. Mike Portnoy

Ha ganado 12 veces seguidas el premio al mejor batería de rock progresivo de la revista Modern Drummer Magazine, lo que teniendo en cuenta que en el género los baterías malos o regulares no abundan querrá decir algo. Portnoy es conocido, sobre todo, por haber fundado el grupo Dream Theater, maravilloso, salvo por el cantante, al que aborrezco, así que empezaremos huyendo de él y vamos a poner una canción de Liquid Tension Experiment, un grupo instrumental que formó con el guitarrista de Dream Theater, John Petrucci, con Tony Levin, que por cierto me ha descubierto un instrumento viendo el vídeo de esta canción, que tonto de mí yo al oírla siempre pensé que tocaba el bajo de una forma muy rara, y Jordan Rudess, que por aquel entonces no era el teclista de Dream Theater, pero poco le faltaba.

La relación entre Liquid Tension Experiment y Dream Theater no fue sólo la de importar gente que tocase el teclado. Como al final durante mucho tiempo el 75% de Dream Theater era el 75% de Liquid Tension Experiment, Dream Theater solía tocar trozos de las canciones de Liquid Tension Experiment en directo, a veces mezclándolas con piezas firmadas por el grupo, formando maremagnums instrumentales donde uno, en concierto, podía deleitarse viendo a cuatro virtuosos técnicamente perfectos enlazando ritmos y melodías como si no hubiera un mañana. 12:20 dura el siguiente vídeo, donde se ve mejor a Portnoy, por eso de estar hecho con las cámaras que les seguían en este directo, y que además tiene el mérito añadido de ser la batería más descomunal que vais a ver en mucho tiempo (y que, por cierto, Portnoy no lleva precisamente para alardear. No hay nada que no toque, y eso incluye hasta la parte exterior del armazón metálico que la sostiene):

¿Qué más decir? Que es el mejor batería que he visto y que voy a ver en mi vida. Salió de Dream Theater porque se tomó un descansito y el grupo decidió seguir sin él, pero en lo que a él respecta no pasa nada: el chico es tan hiperactivo en la vida como encima de la batería. Debe tener como 5 proyectos en marcha o así. En lo que a Dream Theater respecta, ese grupo está muerto para mí desde que largaron al señor Portnoy.

2. Martín López

Como su nombre indica, Martín López es sueco…

No, que lo digo en serio: es sueco, con tildes y todo, y apellidándose López. Nació en Suecia de padres uruguayos, y fue batería en el primer y probablemente mejor disco de Amon Amarth, y luego se metió en Opeth, que añade un adjetivo más a la lista de géneros que vamos recorriendo: si Dream Theater era metal progresivo, Opeth es Death Metal Progresivo.

Aquí es donde mis dos lectores, si resistieron los 25 minutos de Mike Portnoy a la batería, han salido despavoridos: he dicho “death metal”: el horror. Y encima, “progresivo”, así que debe ser un horror raro.

Invoquemos a un músico magistral para que defienda el género, Steven Wilson, fundador de Porcupine Tree y que ahora acaba de sacar en solitario un discazo de rock progresivo setentero llamado The Raven that Refused to Sign, y del que igual me animo a hablar otro día (total, ya sin lectores qué más dará). A Steven Wilson, cuando era pequeño, le gustaba el heavy metal, pero luego perdió interés en el género por razones que yo, sin saberlo, le copié: era un coñazo. Se preguntaba él según crecía y cruzaba el negro vacío que fue la música heavy de los 90 que dónde diablos se habían metido aquellos virtuosos, y a finales de los 90 lo descubrió: se habían pasado todos a al parte extrema del espectro musical. ¿Tiene esto sentido? Yo creo que sí: tras mucho oír death metal melódico y otros tipos de música hay un algo de libertad y de afán exploratorio en lo que esa gente hurga y abunda. Y sospecho que el grupo favorito del género para el señor Wilson es precisamente Opeth. No se entiende si no que haya colaborado con ellos y les haya producido tres discos.

Dicho esto, Opeth es un grupo difícil, un gusto adquirido: yo, cuando empecé a oírlos, ya me había acostumbrado a ese cantar medio gruñido medio grito del género, pero los escuché durante meses sin que su música me hiciese click hasta que, un buen día, estudiando para un examen, escuché una canción que se llamaba Deliverance y a la que no le estaba haciendo el menor caso. Deliverance es una canción típica de Opeth: creo recordar que dura unos 14 minutos. Pues bien, habían pasado nueve y medio cuando de pronto metieron un cambio de ritmo de los que meten a docenas en cada canción, y comenzaron un riff de guitarra y batería que me puso los pelos de punta. En junio. En serio, en junio, en Madrid, Opeth me puso los pelos de punta con aquel riff. Y dejé los apuntes y me quedé escuchando y mirando los altavoces. Otra cosa buena que tiene Opeth es que no tienen nunca ninguna prisa, y por eso sus canciones duran lo que duran. Insisten con ese riff prodigioso durante 5 minutos, lo que un grupo normal invertiría en una canción larga. Y ellos siguieron tocándolo y variándolo cinco minutos. Cuando terminaron Opeth era uno de mis grupos favoritos y Martín López, el batería de padres uruguayos que abría y cerraba el horizonte de la canción como le daba la gana, estaba instalado en este olimpo mío de baterías.

La canción que voy a poner no es esa, porque si por un azar el ordenador de mis lectores se colgase reproduciéndola y no les quedase otro remedio que escucharla no les iba a hacer pasar por la tortura de escuchar 9 minutos de algo que aborrecerán para escuchar los 5 minutos magistrales del final. En lugar de eso pondré la canción que tocaron en este directo justo después de esta, que es una versión más o menos simétrica, en el sentido de que al menos los 5 minutos del principio de esta son para todos los públicos. Y si alguien se decide a hacerle clic, por favor, que escuche el riff que empiezan a hacer en el minuto 5:37, y la locura del cambio de ritmo que hace el señor López en el 5:45, para tirarse 10 segundos yendo a su propio ritmo hasta que de pronto todo encaja otra vez.

Por cierto, ahora que lo pienso, este ranking mío parece una maldición gitana: si a Portnoy le largaron de Dream Theater, López dejo el grupo por problemas de salud en 2006. Pero Opeth no es Dream Theater: antes de que se fuera tuvieron tiempo de grabar un disco de rock progresivo setentero llamado Damnation, absolutamente brutal, que en cierta medida va dedicado a López, siendo su nombre el que aparece el primero en lo créditos del disco. Ahora Opeth tiene un batería nuevo, un tipo con pinta de Legolas, y el tipo no es nada malo, clavando por ejemplo el estilo de López en las canciones viejas. Pero mi López es mi López, y yo le amo con locura.

3. Mario Duplantier

Este suena a francés, por el apellido, y sí es francés, y es el batería de un grupo francés que se llama Gojira.

Antes de decir nada del grupo, os pongo en antecedentes: su hermano es el cantante, guitarrista y compositor. ¿Qué pensaríais si en el cole dos hermanos juegan al fútbol y uno es buenísimo y es el capitán del equipo y el que tiene loquitas a todas las niñas de la clase, y siempre quiere que su hermano juegue en su equipo?: que es un enchufado. Sólo viendo que comparten apellido yo ya sospecharía, pero vale escucharles para ver que no, que no es eso, o que no es sólo eso: Mario tiene un algo. O varios algos: también tiene un premio de 2012 a mejor batería progresivo del año.

¿Qué género hace Gojira? Debo reconocer que yo, que a llevo poniéndoles pegatinas a todos los géneros desde hace 20 años (que nadie me diga que no son útiles, por cierto), dudo. Supongo que se puede decir que son thrash metal, pues algo hay en ellos de herencia de los Metallica (grandes fans de estos franceses) y de Slayer de los primeros ochenta, y de los primeros Sepultura (otros grandes fans, ya puestos). Claro que hay más, mucha más complejidad, así que supongo que también se puede decir que son progresivos. Supongo, entonces, que hacen algún tipo de metal progresivo al que, por acotar, podríamos llamar thrash metal progresivo. Con temáticas así en plan hippy, por cierto. Vamos a poner un videoclip trampa suyo, con música de estudio e imágenes en vivo, y así le podemos echar un vistacito a Mario y oírles como suenan en estudio, que vale la pena.

Por cierto, hablando de estudios, a Mario es al único batería que he visto tocando una puerta, en los vídeos que fueron subiendo a YouTube mientras grababan el disco. No puedo evitar ponerlo.

Acabé. Si queda alguien ahí y quiere sugerirme algún otro batería prodigioso que comente. Aunque como luego vaya a YouTube y le vea haciendo un cuatro por cuatro ramplón morderé, avisados quedáis, si seguís ahí, que lo dudo.