El Mundo Feliz Strikes Back

Cinco personas han sido las que, a lo largo de la historia, han logrado pasar a la Wikipedia llamándose Juan de Ortega: un santo, patrón de los aparejadores (y por como el colectivo ha sufrido con el ladrillo, poco rezado o no especialmente milagrero), el obispo de Coria-Cáceres entre 1479 y 1485, un monje, presunto autor del Lazarillo de Tormes, y ¡un matemático!, a quien acabo de descubrir pero que no va a entrar en mi lista de matemáticos preferidos del siglo XVI, porque el pobre hombre aproximaba raíces cuadradas mediante fracciones en el mismo tiempo en que en Italia Bombelli inventaba las reglas del cálculo complejo y Cardano fundaba la probabilidad moderna entre dados y naipes. Además, también era monje, que resta puntos.

Pero no son esos todos los Juanes de Ortega que en el mundo son: probablemente homenajeando a uno de ellos (¿a cuál? ¡Oh misterio! Apostaremos que era de profesión religioso, eso sí), existe uno que habita nuestro tiempo y pisa este nuestro mundo de paz creciente y prosperidad sin límites, el pseudónimo oficial de Politikon que ha elegido Jorge San Miguel[1] para continuar soltándonos ciencia política irrefutable y, sobre todo, con fundamento, cual plato de Arguiñano. ¿Y que por qué ahora se pone el pseudónimo? Pues quien sabe: cosas de los expertos en economía planetaria, supongo.

Total, que el amigo ha vuelto a la carga con una continuación de su texto, Ultimatum a la Tierra (II): Recursos para la economía global, que por afán de completitud[2] vamos a comentar aquí, también. Menos, porque ausente el señor Kiko Llaneras hay menos gráficas y las que hay no tienen el mismo encanto, y sobre todo porque ni resumido el texto a sus esencias y excluidos los ya refutados datos irrefutables tampoco queda gran cosa. Así que alegraos o leed despacio.

San Migu… digo Ortega comienza a lo grande, con un previously con fanfarria:

1. Una “una contundente batería de datos”

Así es como resume ejem, Ortega, ejem el post retomado. ¡Y que a nadie se le ocurra comentarle alguna discrepancia! Pequé de orgullo y lo hice, y ejem, Ortega, ejem tuvo que venir a explicarme que cuando un dato le contradice es que el dato está mal. Previously y respuestas a esta actitud, aquí:


Total, que se reafirma en proclamar que la pobreza y la violencia van en retroceso desde la Revolución Industrial (recordemos, causada por la invención de la máquina de vapor, no por el capitalismo), porque así lo prueba si calculas la renta per cápita de los 7.200.000.000 millones de personitas que habitamos este cada vez más feliz mundo. Además si uno va y menta las Guerras Mundiales, responde que no se pueden comparar, porque antes, sin el progreso tras la Revolución Industrial, no eran posible guerras así. Y el tío es incapaz de ver la ironía de estar contradiciendo su propio argumento.

Pero a lo que íbamos, que la renta per cápita sube que da gusto. ¿Qué hago, le pongo otra gráfica? Venga, va. ¡Veamos como sube esa línea!:

cbpp income inequality 2011

Ah, mierda, me ha salido dividida por clases. Dichosa gente adinerada, nos ha dejado a la plebe con un plano.

Perdón, voy a probar otra vez…

mean median annual earnings for men

¡Vaya, ahora me ha salido con la media! Que por cierto, no parece que vaya muy bien, ¿no? Y eso que está considerando la de la gente en edad de trabajar del país que manda en el mundo, ni más ni menos. ¿Por qué será?

Porque, recordemos, las medias que a San Miguel y a Llaneras tanto emocionaban son un indicador que, para distribuciones simétricas (uniformes, normales, ya saben, esas cosas) funcionan muy bien, pero que para distribuciones de otro tipo corren el peligro de no ser representativas; si tenemos una población en la que la mayoría de las muestras están próximas al cero, con pocas muestras muy alejadas en el eje de lo que estemos midiendo, la experiencia estadística nos recomienda ir dejando de pensar en distribuciones normales y empezar a hacerlo en exponenciales, y abandonar las medias y pasarnos a las medias, que suenan parecido, pero en distribuciones asimétricas no son lo mismo.

¿Y cuál es cuál? Veámoslo repitiendo, otra vez, el E.E.B.v.v.[3]:

a) Mi pueblo toledano tiene 1.000 habitantes, con una media de edad bastante alta. Hay mucho jubilado y mucha ama de casa, y podemos asumir, y vamos a asumir, porque es una cifra redonda y no queremos complicarnos con un ejemplo teniendo a mano al señor ejem, Ortega, ejem, que la renta per cápita es de 1.000 € al mes[4].

b) Un buen día llega Emilio Botín y decide parar en la plaza de mi pueblo a estirar las piernas y a tomarse una cañita en el bar de Harry. Emilio Botín ganará, supongamos sin equivocarnos por mucho orden de magnitud, 1.000.000 € al mes[5].

c) En esto llega ejem, Ortega, ejem y dice: “¡milagro!: tenemos 1.001 personas, aquí, que al mes ingresan 2.000.000 €, o sea 2.000.000 / 1.001 = 1.998,00 € por mes y habitante”.

d) De modo que, al cruzarse con un paisano, le agarra del brazo y como sabe la media de la renta per cápita de la población, dice ¿a que gana usted alrededor de 2.000 € al mes?, y se lleva un sopapo.

e) Pero un chaval que está haciendo una pausa en el noble deporte de tirar pedradas a los coches de los forasteros y que recuerda una clase del cole, se acerca y le dice: “pruebe usted con la mediana: coge todos los ingresos, los coloca de menor a mayor o de mayor a menor, como más rabia le de[6], y luego elija el que quede en to’l medio”.

f) Ejem, Ortega, ejem no lo hace y probablemente se lleve una luna del coche rota, pero si lo hiciese vería que el resultado que sale son 1.000 €, y si luego se acercase a un nativo y le dijese “¿a que gana usted unos mil pavos al mes?”, mi paisano le tendría por brujo e iría a buscar al cura y una garrafa de gasolina y ejem, Ortega, ejem se ganaría al tiempo santidad y razón.

¿Qué nos dice pues mi segundo gráfico? Que teniendo en cuenta que hay quienes ganan mucho y que existe un mínimo de 0 € a ganar al mes (por no hablar otra vez de cuánto tiene para vivir el 80% de la población), la mayoría no sólo no es cada vez más próspera y rica, sino cada vez menos.

¿Y qué sucede entonces? ¿Quienes son los entregados que se esfuerzan a tope en darle la razón a ejem, Ortega, ejem, con su torpe argumento?

Pues evidentemente los ricos, que cada vez lo son más: veamos cuánto más gana un CEO que un trabajador medio en Estados Unidos y cómo ha ido variando en medio siglo. ¿Será una línea horizontal, que indicará que la proporción al menos se ha mantenido constante?…

ceopaygraph

Vaya, pues no.

2. Fast forward

Como hemos perdido mucho tiempo con la clase de estadística, vamos a ir rapidito y vamos a resumir, completo, el artículo de ejem, Ortega, ejem: ahora os hablo de la energía, tesis (¡la energía nos salvará a todos! ¡Yupi!), un ejemplo sobre cobre con mucha palabrería técnica, extracción de conclusiones particulares del ejemplo que evidentemente afectarán a cualquier otra cosa, ahora hablemos de litio (…hablando de costes, aunque no sé a cuales se referirá exactamente, porque tiene muchos), más conclusiones sobre el cobre otra vez, demostración de que cada vez aparece más petróleo en el mundo, guiño diciendo que el cobre y el petróleo vienen a ser lo mismo, proclama de que el carbón es infinito, brindis por un futuro de energía térmica con restricciones de dióxido de carbono relativamente exigentes y de pronto acordarse de aquello del cambio climático y decir que no pasa nada, que resulta que este siglo el calentamiento global ¡se ha pausado!, aunque ejem, Ortega, ejem, prefiere ser cauto al respecto, porque él es así, de no creerse cualquier cosa[7]. Conclusión: que hay recursos de sobra, que quien lo niegue es un alarmista, y que de alimentos para la población del mundo no hablamos, que estamos entre hora y nos da hambre. Todo bien trufado de referencias a gente que opine a su favor, y que por tanto son sabios, listos y guapos.

Y eso es todo: ¿realmente hace falta que intente refutar una sola afirmación de ejem, Ortega, ejem? ¿No basta leerlo traducido al castellano?

Sí. Pero el objetivo en realidad nunca ha sido refutar las ideas de Llaneras y San Miguel, que son muy libres de creerse las estupideces que les apetezca. El problema es que dijeron ciencia.

smbc_scienceruiningeverything.jpg.CROP.original-original

3. Más teoría: teoría de la ciencia para profanos

En alguno de las críticas que he recibido por mi crítica a la crítica del manifiesto aquel[8] el crítico-3 intentaba discutir un dato, cosa que yo veo bastante absurda, pues yo los he aceptado todos (son sus implicaciones las que he discutido, buscando otros datos que las invaliden), u otro, u otro, dando por hecho que de tal forma se invalida al crítico-2, o sea yo. No funciona así: yo soy demasiado vago y desconocedor de la materia como para ponerne a elaborar una tesis. Quienes lo hicieron fueron Llaneras y San Miguel, y lo bueno que tiene discutir una tesis es que basta rebatir una de sus premisas para que la tesis caiga: uno no puede decir que los cuerpos con masa se ven sujetos a la gravedad, excepto algunos, o que los polos magnéticos opuestos se repelen, excepto cuando no les apetece. Hubiera bastado hacer eso con uno solo de los pilares de la exposición de Llaneras y San Miguel, y si los discutí todos y cada uno de ellos fue porque lo vi tan fácil que no pude resistirme y pequé de glotonería. Sólo las tesis tienen que ser completas, y es por ello que lo que hace ahora ejem, Ortega, ejem no es válido de partida: uno no puede poner un ejemplo, ¡eureka, el cobre! y soltar una serie de generalidades, porque el mundo, ¡sorpresa!, no está enteramente construido de cobre; no hace falta ni que sugiera estupideces como que al descubrirse cada vez más petróleo durará una barbaridad o que el carbón, como su versión pija, el diamante, es para toda la eternidad. Lo que a su vez prueba que por mucho que repitan ¡ciencia, ciencia! lo que hace esta gente es buscar el caso favorable y darse palmaditas en la espalda. Pero diciendo ciencia, sí, porque por palurdo que uno pueda ser sabe que la ciencia funciona, y quiere arrimarse a su sombra para imbuirse de autoridad.

Pues no, señor alias Juan de Ortega. La ciencia no es el batiburrillo formado por una colección de gráficas, un ejemplo cuidadosamente elegido para que salga lo que usted quiera y tres opiniones, por mucho que las citen señores con fabulosas páginas web (donde eso se traduce como llenas de opiniones, encima discutidas, pero que a usted le han caído en gracia) y atiborradas de palabrería técnica (y cualquier vale: económica, minera… cualquier cosa técnica nos hará parecer saber de qué hablamos). La ciencia es la que predice que una población creciente y un conjunto de recursos finito hacen que la población tienda a la pobreza y al desastre. Dejar fuera de la perspectiva minucias como el alimento de la población mundial, la futura escasez del agua y el cambio climático (que no, no para). Que a usted no le guste no es problema: a usted, mientras siga salvando lobbies y luchando por las corporaciones transnacionales, no le irá mal, y si se siente mal por los 5.720.000.000 seres humanos cuya renta per cápita es 3 veces inferior al promedio de la renta per cápita mundial no se preocupe, siempre puede seguir sin tener ni puta idea de estadística y tirar de la media, que queda tan bonita, ahí, siempre subiendo, como la productividad del cobre.

 

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[1] Se trata de un estimador de máxima verosimilitud: dado que Llaneras era el gran fan de las gráficas, y estas aquí abundan menos (y encima ¡están pixeladas, el horror!), por descarte, cambiamos el San Miguel por San Antonio.

[2] Uno de los objetivos principales de esta, mi segunda parte, es servir de excusa para decir esa frase: afan de completitud, afan de completitud. Ah, nunca se cansa uno de decirla.

[3] E.E.B.v.v., siglas del Experimento “Emilio Botín viene de visita”.

[4] Antes de que nadie diga nada, sí, ahí estoy usando un promedio. ¿Y por qué? Pues porque la población de mi pueblo es pequeña, no hay multimillonarios, y el nivel de rentas es más o menos similar. Y sobre todo porque esto es un experimento mental para ver cómo se comporta un indicador estadístico.

[5] El único dato que he visto al respecto es que sus ganancias estimadas eran de 5.8 millones al año hace 3 o 4 años. Supongamos que la crisis no le ha perjudicado mucho.

[6] No sabemos cómo colocaría esos datos Botín, pero sí que ejem, Ortega, ejem los colocaría de menor a mayor, para que salga una función creciente, como dios manda.

[7] La gráfica de despedida (vía Wolfram-Alpha, por si alguien quiere jugar con los selectores):

EvolCambioClimatico

[8]  Críticas de tercer grado: si las agrupamos en polinomios, volvemos a Bombelli.